Se presentan como Ángeles de la noche. Y, sobre el papel, pasan por ser un espontáneo grupo de vecinos alarmado por el incremento de la inseguridad en Valencia. Uniformados con camisetas y gorras negras, tocadas por un logo en plata de dos niños que se dan la mano bajo alas celestiales, la justiciera legión se prepara para peinar las calles. Su primer asalto será La Malvarrosa, distrito marítimo de 13.000 habitantes sentenciado por su proximidad al arrabal de Las Casitas Rosas, epicentro de peregrinación diaria al hipermercado de la droga de una legión silente de toxicómanos.

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