Las redes, los medios, los políticos, los españoles y —entre ellos sobre todo los ceutíes— miran en las últimas horas hacia este punto. Una miniplaya de unos 200 metros entre espigón y espigón, entre valla y valla, dominio de España, por donde hace 15 días miles de personas cruzaron de forma masiva e irregular desde Marruecos hacia Ceuta. Desde entonces, la calma tensa se ha instalado en el paso de El Tarajal que divide Europa y el reino alauí. Pero este 15 de agosto la incertidumbre es aún mayor ante la supuesta llamada a un nuevo cruce desde el país vecino. Un día antes, cuatro agentes de la Guardia Civil custodian como cada jornada el trozo de tierra y polvorín geoestratégico. De cuando en cuando, llegan además camiones del Ejército de Tierra para controlar la zona. Al lado de la boya roja de 500 metros, el dispositivo no es especial de cara a este sábado, pero sí que decenas de guardias civiles y de militares del Ejército han viajado en las últimas horas a la urbe ceutí ante lo que pueda pasar, de refuerzo o interrumpiendo sus vacaciones, copando los barcos que arriban al puerto.

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