“Este viernes he dejado de trabajar al mediodía, pero ahora en Melilla uno nunca sabe si le espera algo después de salir del trabajo”. Juan José Muñoz es guardia civil, lleva 31 de sus 59 años en la ciudad autónoma. Ese “algo” puede ser que cuajen mensajes en redes como los que alentaron a 80.000 personas a cruzar la frontera de Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, y que este 15 de agosto se concrete en una entrada ya irrefrenable. Las cifras de récord ceutíes taparon que en Melilla también hubo una avalancha: 1.323 personas entraron desde Marruecos, de las que unas 260 permanecen en la ciudad.

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