La cotización del peso mexicano frente al dólar estadounidense muestra una constante apreciación desde finales de junio pasado.
La moneda nacional recuperó cerca de 60 centavos y la apreciación cambiaria desde el pico que tocó el 24 de junio es de 3.4 por ciento.
No sólo eso, sino que esta semana la cotización del tipo de cambio se acercó a los 17 pesos por dólar en operaciones al mayoreo, nivel no visto desde finales de mayo de 2024.
La apreciación del peso observada en las últimas siete semanas se explica por un ambiente de mayor apetito por riesgo en los mercados globales.
Esto, a su vez, derivó en un episodio de debilidad del dólar, que llevó a que la mayoría de las monedas emergentes, sobre todo latinoamericanas, recuperaran terreno.
En lo que va del año el peso chileno es la moneda de mercados emergentes más apreciada frente al dólar, con 20.5 por ciento, seguido del peso mexicano, con 5.7 por ciento, de acuerdo con el ranking de Bloomberg
El panorama internacional ha estado caracterizado por el conflicto en Medio Oriente y la incertidumbre sobre sus repercusiones en la economía global.
A falta de un acuerdo amplio entre Estados Unidos e Irán, aún no se logra la reapertura total del estrecho de Ormuz ni un cese definitivo de los enfrentamientos.
Recientemente, las señales de moderación de la inflación en la economía de Estados Unidos reforzaron las apuestas de que la Reserva Federal (Fed) se abstendrá de subir sus tasas de interés en septiembre u octubre.
De mantener sin cambio el rango objetivo para la tasa de fondos federales en el nivel de entre 3.50 y 3.75 por ciento, el diferencial de tasas de México con Estados Unidos le sigue brindando el soporte necesario a la moneda mexicana.
En el corto y mediano plazos, el diferencial de tasas no cambiaría mucho desde los actuales 300 a 275 puntos base, con la tasa de referencia del Banco de México (Banxico) en 6.50 por ciento y la expectativa de que se mantendrá inalterada durante varios meses.
Las posiciones de acarreo (carry trade) que se benefician del diferencial de tasas de interés entre México y las principales economías desarrolladas, también son un factor que apuntala a la moneda nacional.
Estas operaciones de carry trade son préstamos a tasas bajas en economías desarrolladas para financiar compras de activos de mayor rendimiento en países de economía emergente, como México.
Las estrategias de inversión en divisas que se benefician del carry trade, que está determinado por los diferenciales de tasas de interés entre bonos nacionales y extranjeros, principalmente de Estados Unidos, están influyendo favorablemente en la evolución del peso.
El analista de mercados Felipe Mendoza considera que la desaceleración de las presiones inflacionarias en la economía estadounidense disipa la expectativa de ajustes monetarios restrictivos por parte de la Reserva Federal, debilitando el impulso del dólar a nivel global y fortaleciendo el apetito por activos de mercados emergentes.
Esta dinámica mantiene al diferencial de tasas entre Banxico y la Fed como un soporte importante para la moneda nacional, favoreciendo la estabilidad del tipo de cambio del peso.
El analista asegura que, en el frente interno, la divisa mexicana encuentra respaldo en indicadores macroeconómicos recientes y revisiones en las expectativas de crecimiento.
Citi elevó esta semana su pronóstico para el PIB de México en 2026 de 1.1 a 1.3 por ciento, luego del crecimiento de 2.1 por ciento anual observado en el segundo trimestre del año, que no significa una recuperación sólida.
El análisis de Citi advierte que la actividad económica del segundo semestre continuará acotada por la debilidad de la inversión, la ralentización del empleo formal y la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC.
Pese a los retos estructurales, el dinamismo exportador de México en cadenas de suministro clave como el procesamiento de datos ha permitido ganar cuota de mercado en las importaciones estadounidenses, consolidando su posición como principal proveedor de Estados Unidos y amortiguando la volatilidad cambiaria.
La novedad no es que las exportaciones manufactureras mexicanas mantienen un buen desempeño, sino que en el primer semestre del año el principal producto de exportación fueron las máquinas para el procesamiento de datos, por encima de los vehículos terrestres y sus partes.
Si bien el peso está siendo respaldado por el dinamismo exportador en el sector manufacturero, se mantienen las tensiones comerciales con Estados Unidos y la incertidumbre sobre la revisión del T-MEC, lo que puede afectar a las manufacturas y limitar su desempeño.